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-----ALGUNA vez, a los tantos años de esta edad,
dejaré de sentir lo que sienten los desgraciados,
lo que experimentan los infelices:
este aleteo, esta úlcera
situada en no sé dónde, allá,
encimabajo de todo.
------Alguna vez, pensando en lo que tengo,
yo no sé lo que vendrá y se vaya,
ni en dónde estaba ni por qué
y aquí qué estábamos haciendo,
ni siquiera si estábamos
es decir si solo estaba,
que yo ya ni lo sé.
------Que solo estaba, eso sí que cierto era
y no recuerdo si aún sólo también,
pues entre sólo y solo
no sólo no sé bien la diferencia
sino que sé que nunca la sabré,
pero sí que estaba solo solamente.
------Bueno, salgamos de la rima y retomemos
el aleteo aquel,
la úlcera que la maquinita descompone,
la maquinita del porqué,
y sobre todo a quién pedirle cuentas,
si hubiera un responsable.
Y no sólo penas de vísceras y pelos,
también son penas de esternón,
penas parietales,
¡ah duras penas!
que a duras penas me dejan resollar
y mi resuello casi que no quiere salir,
amedrentado el pobre
como una fémina apaleada
en lo oscuro de un zaguán